El poder del consumismo

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¿Es el Chile actual libre a la hora de elegir que  consumir?

Hoy en día podemos apreciar un Chile distinto al de 20 años atrás, un Chile acelerado y tal vez desconocido para nuestros abuelos que aun añoran los años de una sociedad productora, dónde se trabajaba para vivir o sobrevivir tranquilos juntos a la familia. A raíz del Desarrollo capitalista en el país, la denominada sociedad industrial aparece o irrumpe en nuestra sociedad formando la multiplicación y acumulación de bienes, pasando de ser una sociedad productora a una consumidora.

La era consumista que vivimos hoy, nos entrega la imagen de un Chile dicotómico, un país que se muestra sólido ante el mundo con una economía  exitosa, que firma tratados de libre comercio con países tan “ importantes” como E.E.U.U, pero que cada vez acrecienta más la desigualdad social entre los que tienen más y los que tienen menos, donde nuevamente la llamada “clase media” es la más perjudicada y desprotegida ante servicios tan importantes como la salud y la educación.

Esta clase media ( llámese C2, C3,donde el grupo D ya es parte del nivel más desprotegido) también necesitó revelarse ante esta desigualdad, los bancos y las grandes tiendas ayudaron a este grupo a cumplir sus cometidos; crearon las tarjetas de crédito, arma de doble filo, con el cual este grupo pudo satisfacer ya no una necesidad de supervivencia sino más bien una necesidad de satisfacer sus deseos en forma inmediata. De este modo la individualización creciente del siglo XX, se apodero de un grupo de esta sociedad, que a tomado como una necesidad de existencia, equipararse frente al grupo de más arriba.

Este grupo, lo que busca, es sentirse libre de elegir, dejar de lado sus limitancias, y poder optar a lo que no se podía optar sin la ayuda de la industria creciente del crédito, de este modo ¿ es el Chile actual libre a la hora de elegir que  consumir?

 

Cuando hablamos de un Chile actual estamos hablando de un Chile que ya no ve limitancias a la hora de adquirir, porque la industria del crédito no te permite verlas, si es que estas existiesen, dado que nos bombardean con publicidad del estilo bajo interés, tantas cuotas precio contado, tanto porcentaje de descuento después de la media noche, entre muchos otros. Sin embrago debemos considerar que esta sociedad es estratificada, es decir, existen sub - culturas de consumo y en cada subcultura manejan una concepción propio de consumo.

Es así como la autoconcepción de consumo no es considerada una estructura cognitiva personal del individuo sino la representación de los lenguajes disponibles en la esfera social1, es decir, la forma en que las personas consumen tiene que ver con los tipos de lenguajes que existen en su entorno, sean estos el ambiente laboral, familiar, como los medios de comunicación que estos contextos permiten ver, de este modo la construcción que crea la persona de consumo está ligada propiamente tal a los acuerdos de significados compartidos, los cuales se irían negociando y renegociando en los distintos sistemas sociales en que los individuos se desenvuelven.2

Como anteriormente se plantea, cada sub-cultura crea su propia concepción o acuerdo de consumo, lo que nos dice que si hay una creación de realidad de consumo en una cultura también nos diría que existe una construcción de limitancia, como todo acuerdo social, sean explicitas o implícitas, aceptadas o negadas. Es decir, en la cultura en la cual fue creada estas limitancias, sabe hasta donde puede consumir y que es lo que  tiene y debe consumir.

 Por ejemplo una familia de clase media de la comuna de Maipú, Pudahuel, etc, sabe que solo puede optar por matricular a su hijo en un colegio particular  subvencionado  de la comuna (y con esfuerzo), pero no podría hacerlo en el Nido de Águila o en el Saint George y si lo hiciera sería la excepción a la regla.

De este modo podemos decir que la libertad de consumo (y de todo tipo de libertad ¿ por qué no?) esta determinada por las limitancias.

El consumismo se instauró para que los individuos puedan ampliar su libertad de tener todo aquello que antes les fue impedido de adquirir, pero sólo fue un ardid que confundió a ésta sociedad y que la atrapó en una maraña de engorrosas deudas a largo plazo, que terminó por destruir el sueño de la libertad y convertirlos en esclavos de las deudas. Es así como podemos encontrar al sujeto de clase media que sueña con la casa propia, ojalá en un barrio tranquilo, lejos de la droga y la delincuencia, y para cumplir este sueño ( tan necesario por lo demás) se endeuda en U.F por 20 y ahora hasta 40 años, pasando por la libertad de elegir (de tan breve tiempo) a ser un esclavo del trabajo, muchas veces aceptando malos tratos, retos injustificados, mal salariados, entre otros, y sucede algo mucho peor, el sujeto termina siendo un esclavo de las deudas ( que son muchas) y perdiendo toda libertad que alguna vez pensó tener.

Podemos concluir que el sujeto que esta inmerso en la sociedad actual no es un ser libre, pues vive rodeado de distintos lenguajes y construcciones de realidades compartidas como de publicidad tanto en la televisión, radio, revistas, carteles publicitarios en micros, etc. que te inducen y manipulan. Considerando todas estas características, si existiese una libertad sería solamente en el momento de la toma de decisiones pues el resultado de esta es la perdida de la libertad convirtiéndose en algunos casos en un circulo vicioso y en una cadena social. Ejemplificando esta idea puedo llevarlo a mi propia experiencia, la compra de mi primer televisor, según mi salario no puedo optar a ciertas televisiones pues sobrepasan toda idea de compra, por lo tanto mi campo para elegir disminuye

 (limitancias) pero dentro de mis opciones veo aquélla que sale en la tele y que tiene mi mejor amiga descartando todas las demás (red social cercana) , me decido por esa televisión (libertad) soy feliz, satisfecha de lo que ya es mío y en forma rápida, luego la vendedora me pide mi tarjeta  Falabella , se la entrego y me pregunta ¿ cuántas cuotas?... ( fin de la libertad) 24 cuotas, firmo y me voy a casa pensando que mañana no debo llegar tarde al trabajo, pues debo trabajar para poder pagar el maldito televisor...



1 Gergen,K (1996). Realidades y Relaciones. Aproximaciones a la Construcción social. Piados, Barcelona.

2 Zlachevsky,A.M; ¿ Es posible ser coherente? Revista terapia psicológica, año XIV, volumen VII (1) N·29, 1998.

 

 

 

 

 

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Comentarios

Justamente hoy leía en el periódico que la gente con menores recursos gasta un porcentaje condiderable de sus ingresos en paquetes turísticos y en tener automóviles... Me parece impresionante lo que ha hehco la era del crédito...finalmente las prioridades de las familias con más necesidades ahn cambiado...

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Qué alegría encontrar en esta plataforma esta visión, la de tu artículo, concuerdo plenamente con él,

Saludos Fraternos,

Liebe

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Excelente análisis, me sirvió mucho para desarrollar mi tema Consumismo relacionado obligatoriamente con la libertad. !!! =D

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